Un equipo de investigadores de la Universidad Edith Cowan (ECU), en Australia, concluyó que viajar podría ayudar a retrasar algunos signos del envejecimiento por sus efectos positivos para la salud física y mental, recoge Science Daily.
El estudio utilizó el concepto de entropía, descrito como la inclinación natural del universo hacia el desorden. Con esta teoría descubrieron que los viajes placenteros ayudan a contrarrestar este desorden, mientras que las experiencias estresantes o inseguras provocan el efecto contrario en el cuerpo. De este modo, los científicos plantearon esta actividad como una forma de ayudar al equilibrio, la resiliencia y la recuperación del organismo.
Viajar podría hacernos más saludables
"El envejecimiento, como proceso, es irreversible. Si bien no se puede detener, sí se puede ralentizar", afirmó Fangli Hu, miembro del estudio. "El turismo no se trata solo de ocio y recreación. También puede contribuir a la salud física y mental de las personas", añadió.
Según la experta, la terapia de viajes tiene el potencial de convertirse en una intervención de salud relevante al analizarla desde la entropía. La idea se basa en que las vivencias positivas durante los viajes pueden ayudar a mantener un estado de baja entropía, el cual es más saludable.
Al combinar entornos novedosos con relajación, los viajes estimulan el cuerpo, elevan la actividad metabólica y potencian procesos de autoorganización necesarios para el buen funcionamiento biológico. Además, puesto que el proceso libera hormonas que facilitan la reparación y regeneración de los tejidos, estas experiencias pueden activar el sistema inmunitario adaptativo, mejorando la capacidad de defensa del organismo ante amenazas externas.
"El ejercicio físico también puede mejorar la circulación sanguínea, agilizar el transporte de nutrientes y facilitar la eliminación de desechos, contribuyendo así a mantener un sistema de autocuración activo", afirmó la científica.
Un campo de investigación en desarrollo
Estudios posteriores, como una nota de investigación publicada en 2025 por Hu y su equipo, han seguido explorando la terapia de viajes como una herramienta para el bienestar.
Entretanto, la comunidad de investigadores aboga por una mayor colaboración entre la medicina del viajero y el sector turístico, señalando que, aunque el turismo para un envejecimiento saludable es un campo interdisciplinario prometedor, aún requiere métodos de investigación más sólidos.
A pesar de que viajar no es necesariamente sinónimo de salud, pues en ocasiones puede conllevar riesgos como enfermedades, accidentes o mala planificación, las experiencias pueden fomentar un envejecimiento saludable y mejorar el funcionamiento físico y mental cuando se realizan de forma segura.



